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Desaceleración y frenado: la capacidad deportiva que precede al cambio
Cómo desarrollar el frenado para cambiar de dirección, reducir velocidad y controlar cargas deportivas.
Desaceleración
La desaceleración es la capacidad de reducir la velocidad de manera rápida y controlada. En el deporte, implica absorber y controlar fuerzas elevadas en un período muy breve, manteniendo una posición corporal que permita frenar de forma eficiente y prepararse para la acción siguiente.
Esta capacidad resulta fundamental antes de realizar cambios de dirección, aterrizajes, detenciones, acciones defensivas y numerosas situaciones propias de los deportes de conjunto.
Frenar también es una habilidad
Desacelerar no significa simplemente dejar de acelerar. El deportista debe organizar activamente el movimiento para disminuir su velocidad.
Para hacerlo de manera eficiente intervienen diferentes factores:
- Anticipación, para preparar el cuerpo antes de iniciar la frenada.
- Fuerza excéntrica, necesaria para absorber y controlar las fuerzas producidas durante la detención.
- Ajuste de los pasos, reduciendo progresivamente la velocidad sin perder estabilidad.
- Control postural, para mantener el equilibrio y orientar correctamente el cuerpo.
- Preparación para la acción siguiente, especialmente cuando la frenada precede a un cambio de dirección o a una nueva aceleración.
La exigencia de una desaceleración aumenta principalmente cuando el deportista llega a mayor velocidad, dispone de menos espacio para detenerse o debe realizar inmediatamente una nueva acción en otra dirección.
¿Cómo progresar su entrenamiento?
El entrenamiento de la desaceleración debe avanzar desde situaciones simples y controladas hacia acciones cada vez más rápidas y específicas.
Una progresión posible es:
- Control postural y aterrizajes simples, aprendiendo a absorber fuerzas y mantener estabilidad.
- Carreras a velocidad submáxima con una zona amplia de frenado, permitiendo reducir la velocidad progresivamente.
- Aumento de la velocidad de entrada y reducción del espacio disponible para detenerse.
- Cambios de dirección planificados, donde el deportista conoce previamente hacia dónde deberá desplazarse.
- Situaciones con estímulos e incertidumbre, en las que debe percibir, decidir, frenar y reorganizar el movimiento según lo que sucede.
No conviene aumentar simultáneamente todas las variables. Por ejemplo, antes de exigir una frenada muy corta a máxima velocidad, el deportista debería demostrar un buen control en situaciones menos exigentes.
Control de la carga de trabajo
Las desaceleraciones intensas pueden generar un costo mecánico elevado, especialmente por las fuerzas que deben absorber los músculos y las articulaciones durante la frenada.
Por este motivo, el número de repeticiones debe administrarse de acuerdo con el nivel y la capacidad del deportista.
Para controlar el trabajo pueden registrarse variables sencillas como:
- velocidad aproximada de entrada;
- espacio utilizado para detenerse;
- cantidad de pasos de frenado;
- calidad de la postura;
- control y estabilidad;
- capacidad para realizar correctamente la acción siguiente.
Estos datos permiten observar la evolución sin limitar la evaluación solamente al resultado final.
Caso práctico — ABP
Un jugador consigue llegar rápidamente a las diferentes acciones del juego, pero cuando necesita detenerse utiliza demasiados pasos y pierde tiempo antes de poder iniciar el movimiento siguiente.
El problema no parece encontrarse únicamente en su capacidad para acelerar, sino también en su capacidad para absorber fuerzas, controlar la frenada y reorganizar rápidamente el movimiento.
Como actividad, diseñá una progresión de cuatro semanas que contemple tres componentes:
- Técnica: postura, organización de los pasos y control de la frenada.
- Fuerza: desarrollo de la capacidad necesaria para absorber y controlar fuerzas.
- Aplicación en campo: incorporación progresiva de velocidad, cambios de dirección y situaciones propias del deporte.
El objetivo será pasar progresivamente de situaciones previsibles y controladas hacia acciones más rápidas y con mayor incertidumbre.
Recurso asociado — Escala de frenado
Para analizar una desaceleración pueden observarse seis aspectos principales:
Velocidad de entrada · Zona de detención · Número de pasos · Postura · Simetría · Acción siguiente
La combinación de estos indicadores permite evaluar no solamente cuánto tarda el deportista en detenerse, sino también cómo controla la frenada y qué tan preparado queda para continuar la acción.
Conclusión
Entrenar la desaceleración mejora la capacidad del deportista para frenar, controlar el cuerpo y reorganizar rápidamente el movimiento.
Su entrenamiento debe progresar desde el dominio técnico y el control postural hacia situaciones de mayor velocidad, menor espacio de frenado y creciente incertidumbre deportiva.
Debido a las altas fuerzas implicadas, esta progresión debe realizarse de manera gradual, administrando adecuadamente el volumen y priorizando siempre la calidad de ejecución.
Fuentes y bibliografía
- Harper DJ, et al. A framework for the training of deceleration. Strength Cond J. 2019;41(4):67–78.
- Dos’Santos T, et al. The effect of angle and velocity on change-of-direction biomechanics. Sports Med. 2018.
- Hewit JK, Cronin JB, Hume PA. Kinematic factors affecting fast and slow straight and change-of-direction acceleration times. J Strength Cond Res. 2013;27:69–75.